Cuando la semana pasada una feria internacional de energía solar en Sao Paulo sufrió un apagón eléctrico, Jeff Barnett supo que estaba en el lugar indicado. “Hay una necesidad enorme de fuentes de energía confiables en toda la región”, dijo Barnett, el Vicepresidente de Ventas Internacionales de la compañía china Yingli Green Energy, el mayor fabricante de módulos fotovoltaicos del mundo.

“Si Brasil está teniendo problemas de generación, imagina el resto de América Latina”, añadió en una entrevista con Reuters. La desaceleración en Europa y las barreras arancelarias en Estados Unidos llevaron a los fabricantes chinos a buscar nuevos mercados y el déficit de generación, sumado a los altos precios de la electricidad y la bajísima penetración de la energía solar están convirtiendo a América Latina en la última frontera para empresas como Yingli Solar.

“América Latina representó el año pasado un 5% de nuestras ventas globales”, señaló Barnett. “Pero es concebible que en los próximos cinco años llegue a entre un 10% y un 17% “. El boom económico de la última década y el crecimiento demográfico han aumentado la demanda de energía en América Latina, pero el mercado de energía solar está aún ‘en pañales’. Según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), apenas un 0,3% de los 325 GW de capacidad instalada de América Latina y el Caribe son generados a partir de energía solar y eólica y mientras que la inversión global en tecnologías no tradicionales de energía renovable como los módulos fotovoltaicos se disparó en la última década, el BID dice que América Latina representa apenas un 5.4% del total. Aún así, el estudio dice que el abaratamiento de los costes de los módulos podría llevar a la instalación de más de 2 GW de energía solar en la región hasta el 2016.

Yingli Green Energy tiene oficinas en Brasil y México y esta semana abre una en Chile, uno de los países de la región que se encuentran bajo presión por diversificar su matriz energética. “Hay una enorme demanda de las compañías mineras en el norte del país”, dijo Barnett. “Chile está cobrando impulso. Estamos negociando una serie de contratos significativos de abastecimiento con una serie de grandes compañías internacionales”, dijo, sin revelar cuáles.

América Latina ofrece dos tipos de mercados para empresas como Yingli: hogares y huertos solares de gran escala. Uno de los desafíos de la región es la financiación, pues a diferencia de otros mercados como Estados Unidos o Europa, la energía solar en Latinoamérica no cobra primas. “Creemos que la solución es la financiación privada, ya sea un banco comercial o un fondo de private equity”, dijo el ejecutivo de Yingli.

La empresa exploró la posibilidad de producir sus módulos fotovoltaicos en América Latina, pero, según Barnett, los costes serían demasiado altos y tiene más sentido importarlos desde China. Yingli dice que no espera tropezar en América Latina con las altas barreras arancelarias de Estados Unidos ni las acusaciones de subsidios ilegales presentadas en la Organización Mundial del Comercio contra la industria china de módulos solares. “América Latina ha sido muy receptiva”, dijo. “En una región donde escasea la energía, los gobiernos no van a penalizar al líder mundial de este mercado”.

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