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Según el Green Innovation Index, de Next 10

Los resultados del informe Green Innovation Index, International Edition, de Next 10, demuestran que el cambio “claro hacía un modelo de energía limpia en todo el mundo ya se ha producido” y que el año pasado fue el primero en el que disminuyeron las emisiones globales de gases de efecto invernadero en un escenario de crecimiento económico.

Next 10, un grupo de trabajo radicado en California y centrado en la innovación, el desarrollo económico y la protección ambiental, ha elaborado un informe titulado Green Innovation Index, con datos recopilados por la consultoría estadounidense Collaborative Economics. El informe describe el PIB de 50 países, sus emisiones, la producción de energía, la generación con renovables, inversiones en tecnología limpia y otras mediciones clave. La Unión Europea en conjunto, y sus países de forma individualizada, lideran varios indicadores críticos.

Los datos recogidos en este informe plasman “el cambio histórico que se está produciendo en el mundo desde los combustibles fósiles a las energías renovables”. Un cambio liderado por la Unión Europea.

“Algunas de las mayores economías del mundo están disociando el consumo de energía del crecimiento económico y su PIB crece mientras reducen su huella de carbono. De hecho, se puede decir que en 2014, por primera vez de forma concluyente, se produjo una disminución de las emisiones globales que no estaba motivada por la crisis económica”, explica F. Noel Perry, empresario y fundador de Next 10, que presenta las conclusiones del informe mañana martes en París.

“El Green Innovation Index de este año detecta un cambio claro hacia la energía limpia en todo el mundo. Aunque los combustibles fósiles todavía representan una porción significativa de nuestro uso total de energía, muchos analistas creen que hemos llegado a un punto de inflexión importante a nivel mundial. Estamos ahora incorporando más capacidad de renovables anualmente que la nueva potencia relacionada con los combustibles fósiles”, apunta Doug Henton, que ha elaborado el Índice para Next 10.

Estos son algunos de los datos que recoge el informe. Por ejemplo, en referencia al liderazgo de la Unión Europea:

  •  1º productor de energía renovable.
  •  2º en venta de vehículos eléctricos global (2014), lo representando un 30% de las ventas mundiales.
  • 2º en capital de riesgo de tecnología limpia, que atrajo más de 1.000 millones de dólares en 2014.
  • 1º en patentes de energía eólica.
  • 2º en patentes de tecnología limpia, con 11.000 registradas en 2014.
  • Cinco países de la UE (Francia, Italia, Reino Unido, España y Alemania) y la UE en su conjunto se sitúan entre los diez primeros países del mundo con una intensidad de carbono más baja (emisiones por dólar de PIB).
  • Cinco países de la UE (Italia, Reino Unido, Francia, Alemania y España) y la UE en su conjunto se sitúan entre los diez primeros países del mundo con respecto a la intensidad energética (energía consumida por unidad de PIB).
  • Los países de la UE (Dinamarca, España, Alemania e Italia) y la UE en su conjunto se sitúan entre los principales a escala mundial con la mayor cuota de electricidad procedente de fuentes renovables.
  • Mientras que la UE se sitúa tercera en emisiones totales de gases de efecto invernadero, desde 1990–2012, la UE disminuyó las emisiones de carbono per cápita un 17% y aumentó el PIB por persona un 36%.

Llama la atención, por ejemplo, que España ocupe una posición prominente al hablar de intensidad energética. Por ello convendría releer el artículo que en julio de 2014 escribía Javier García Breva titulado ‘El trucaje de la intensidad energética’. En él decía:  El Plan Nacional de Acción de Eficiencia Energética (PNAEE) 2014-2020 revisa a la baja las previsiones de crecimiento del PIB y calcula los indicadores de intensidad energética “a paridad de poder de compra” con el resto de países europeos y automáticamente nuestra intensidad energética mejora significativamente con respecto a los países de la Unión Europea, ya que con esta nueva metodología necesitamos un 16% menos de energía que la media para producir nuestros bienes y servicios cuando todas las estadísticas anteriores a la crisis decían justo lo contrario.

Más datos del Green Innovation Index que muestran cómo esta transición se está desarrollando en los 50 principales emisores de gases de efecto invernadero del mundo:

  • España, Alemania, Italia, California, Filipinas, la UE, Bélgica, Países Bajos, Reino Unido y Grecia tienen la mayor parte de electricidad procedente de fuentes renovables (por este orden)
  • Francia lidera el mundo en la intensidad de carbono más baja; Uzbekistán con la más alta (GEI por PIB)
  • EEUU, la UE, Japón, Corea del Sur, Alemania, China, Taiwán, Francia y Reino Unido (en orden) son los diez primeros en patentes de tecnología limpia (2014)
  • La inversión de capital riesgo en tecnología limpia descendió en la UE (–10%), Francia (–43%), Canadá (–19%), India (–4%) e Israel (–11%) en 2013-14
  • La inversión de capital de riesgo en tecnología limpia de EEUU creció un 74% (y en California un 153%) en ese mismo periodo
  • Nigeria posee las emisiones más bajas per cápita. Desde 1990–2012 la energía per cápita descendió casi un 26%.
  • Francia, California, e Italia tienen las economías más bajas en carbono del mundo.
  • Nigeria, Italia, Japón, Reino Unido y California lideran el ranking de eficiencia energética (dólares generador por unidad de energía).

Tras conocer las conclusiones de este informe, el propio Javier García Breva se muestra crítico con la manera en que se ha elaborado. La metodología de este estudio no está nada clara –explica–. La verdad es que la crisis económica les ha venido de maravilla para decir que cumplimos con todos los objetivos de 2020. Al decrecer el PIB y bajar la demanda energética, mejoran automáticamente nuestros ratios de CO2, renovables y eficiencia energética. ¿Y por qué los beneficios de las eléctricas españolas son los mayores de la UE? ¿Por qué a pesar de la gran recesión, España ha seguido aumentando sus importaciones de gas y crudo? Si se utilizaran otros indicadores, como el de inversión o competencia o regulación, se vería cómo Europa está perdiendo el tren en el mundo, y no digamos España. Al reducir los indicadores solamente al PIB en paridad de compra, todo el análisis de la intensidad energética y del CO2 queda manipulado.

FUENTE: Energías Renovables

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